Manual de Periodismo de Datos 1.0
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Consulta sobre el precio del agua

Desde marzo de 2011, la información sobre el agua de la canilla en toda Francia se obtiene a través de un experimento de consulta a la población. En solo 4 meses, mas de 5000 personas hartas del control corporativo del mercado de agua se tomaron el tiempo de buscar su factura, escanearla y cargarla en el proyecto Prix de l’Eau (“precio del agua”); El resultado es una investigación sin precedentes que reunió técnicos, ONG y medios tradicionales para mejorar la transparencia en torno de proyectos de agua.

Figure 26. El precio del agua (Fundación France Liberté)

El mercado de servicios de agua consiste en más de 10.000 clientes (ciudades que compran agua para distribuir a sus contribuyentes) y sólo un puñado de compañías. La relación de fuerzas en este oligopolio está distorsionado en favor de las corporaciones, que en algunos casos cobran precios distintos a pueblos vecinos.

La ONG francesa France Libertés ha estado tratando con cuestiones de agua en todo el mundo en los últimos 25 años. Ahora se concentra en mejorar la transparencia del mercado francés y en dar poder a ciudadanos y alcaldes que negocian acuerdos de servicios de agua. El gobierno francés decidió enfrentar el problema hace 2 años con un censo nacional del precio y la calidad el agua. Hasta ahora sólo se ha recogido el 3% de los datos. Para ir más rápido, France Libertés quería involucrar ciudadanos directamente.

Junto con el equipo OWNI diseñé una interfaz para la consulta en la que los usuarios estudiaban su factura de agua e ingresaban el precio que pagaban por el agua de la canilla en prixdeleau.fr/. En los últimos 4 meses, 8500 se inscribieron y sean cargado y validado más de 5000 facturas.

Si bien esto no permite una evaluación perfecta de la situación del mercado, le mostró a los interesados, tales como los entes de supervisión del agua, que había una preocupación genuina, a nivel popular, por el precio del agua corriente. Al principio eran escépticos respecto de la transparencia, pero cambiaron de idea en el curso de la operación, sumándose progresivamente a France Libertés en su lucha contra la opacidad y la mala praxis corporativa. ¿Qué pueden aprender de esto las organizaciones de medios?

Asociarse con ONG

Las ONG necesitan gran cantidad de datos para diseñar trabajos de política. Estarán más dispuestas a pagar por una operación e recolección de datos que un ejecutivo de diario.

Los usuarios pueden aportar datos en crudo

Las consultas funcionan del mejor modo cuando los usuarios cumplen una tarea de recolección de datos o refinado de datos.

Pedir la fuente de la información

Evaluamos si pedir a los usuarios una copia de la factura original, pensando que disuadiría a algunos de ellos (especialmente dado que nuestro público era mayor en promedio). Si bien pudo haber sido una traba para algunos, aumentó la credibilidad de los datos.

Crear un mecanismo de validación

Diseñamos un sistema de puntaje y un mecanismo de revisión por los pares para controlar los aportes de los usuarios. Esto demostró ser demasiado engorroso para los usuarios, que tenían pocos incentivos para hacer visitas repetidas al sitio. Pero fue utilizado por el equipo de France Libertés, cuyos empleados, alrededor de 10, se sintieron motivados por el sistema de puntaje.

Mantenerlo simple

Creamos un mecanismo de correo automatizado de modo que los usuarios pudieran presentar un pedido de acceso a la información respecto de precios del agua con solo unos pocos clics. Aunque innovador y bien diseñado, este recurso no generó un número sustancial de pedidos (solo 100 fueron enviados).

Defina su público

France Libertés se asoció con la revista dedicada a los derechos de los consumidores 60 Millions de Consommateurs, que lograron una gran participación de su comunidad. Fue la unión prefecta para esta operación.

Elija cuidadosamente sus indicadores claves de desempeño

El proyecto tuvo solo 45.000 visitantes en 4 meses, equivalente a 15 minutos de tráfico en nytimes.com. Lo importante es que 1 de cada 5 se inscribió y 1 de cada 10 se tomó el tiempo de escanear y subir su factura.

Nicolas Kayser-Bril, Journalism++