Manual de Periodismo de Datos 1.0
Cargando

Ciudadanos periodistas de datos

No solo las grandes redacciones pueden trabajar en historias basadas en datos. Las mismas capacidades que son útiles para los periodistas de datos también pueden ayudar a ciudadanos periodistas a acceder a datos sobre sus localidades y convertirlos en historias.

Ese fue la principal motivación para el proyecto de medios ciudadanos de Amigos de Januária, en Brasil, que recibió un subsidio (de Rising Voices, la rama de extensión de Global Voices Online y apoyo adicional de la organización Article 19. Entre septiembre y octubre de 2011, un grupo de jóvenes residentes de un pequeño pueblo localizado al norte del estado de Minas Gerais, una de las regiones más pobres de Brasil, fue capacitado en técnicas básicas de periodismo y control de presupuesto. También aprendió cómo hacer pedidos de acceso a la información y cómo obtener información pública de bases de datos oficiales en internet.

Figure 24. El proyecto de medios ciudadanos Amigos de Januária da capacidades claves a los ciudadanos para convertirlos en periodistas de datos

Januária, un pueblo de aproximadamente 65.000 residentes, también es conocido por las fallas de sus políticos locales. En 3 períodos de 4 años tuvo 7 alcaldes diferentes. Casi todos fueron removidos de sus funciones por mal desempeño en sus administraciones, incluyendo acusaciones de corrupción.

Los pequeños pueblos como Januária a menudo no atraen la atención de los medios brasileños, que tienden a concentrarse en ciudades mayores y capitales de estado. Sin embargo hay una oportunidad para que los residentes de pequeños pueblos se conviertan en aliados potenciales en el monitoreo de la administración pública, porque conocen mejor que nadie los desafíos cotidianos que enfrentan las comunidades locales. Teniendo a Internet como otro aliado importante, los residentes ahora pueden acceder mejor a datos del presupuesto y otra información local.

Luego de participar de 12 talleres, algunos de los nuevos ciudadanos periodistas de Januária comenzaron a demostrar cómo este concepto de acceder a datos públicos en pequeños pueblos puede ponerse en práctica. Por ejemplo, Soraia Amorim, una periodista ciudadana de 22 años, escribió una historia sobre una cantidad de doctores que está en la nómina municipal según datos del gobierno federal. Sin embargo, descubrió que la cifra oficial no se correspondía con la situación en el pueblo. Para escribir esta pieza, Soraia tuvo acceso a datos de salud, que están disponibles online en el sitio del SUS (Sistema Único de Saúde,un programa federal que provee ayuda médica gratuita a la población brasileña. Según los datos de US, Januária debiera tener 71 doctores en varias especialidades de salud.

El número de doctores indicado por los datos de SUS no se correspondía con lo que Soraia sabía acerca de los doctores de la zona: los residentes siempre se quejaban de la falta de doctores y algunos pacientes tenían que viajar a pueblos vecinos para ver un profesional. Más tarde entrevistó a una mujer que había estado recientemente en un accidente de motocicleta, y no pudo conseguir ayuda médica en el hospital de Januária porque no había ningún doctor disponible. También habló con el secretario de Salud del pueblo, que reconoció que había menos doctores en el pueblo de lo que indicaba la cifra publicada por el SUS.

Estas conclusiones iniciales plantean muchos interrogantes respecto de los motivos de estas diferencias entre la información oficial publicada online, y la realidad del pueblo. Uno de ellos es que los datos federales pueden estar equivocados, lo que significaría que hay una importante falta de información de salud en Brasil. Otra posibilidad puede ser que Januária está reportando incorrectamente la información al SUS. Ambas posibilidades debieran llevar a una investigación más profunda para encontrar la respuesta definitiva. Sin embargo, la historia de Soria es una parte importante de esta cadena porque destaca una inconsistencia y puede también alentar a otros a analizar esta cuestión con más detenimiento.

“Yo antes vivía en el campo y terminé la secundaria con mucha dificultad”, dice Soraia. “Cuando la gente me preguntaba qué quería hacer de mi vida, siempre dije que quería ser periodista. Pero imaginaba que era casi imposible debido al mundo en el que vivía”. Luego de participar en la capacitación de Amigos de Januária, Soraia cree que el acceso a datos es una herramienta importante para cambiar la realidad de su pueblo. “Me siento capaz de ayudar a cambiar mi pueblo, mi país, el mundo”, agrega.

Otro periodista ciudadano del proyecto es Alyson Montiériton, de 20 años, que también usó datos para un artículo. Fue durante la primera clase del proyecto, cuando los periodistas ciudadanos caminaron por la ciudad en busca de temas que pudieran convertirse en historias, que Alysson decidió escribir sobre un semáforo roto ubicado en una intersección muy importante, que había permanecido en ese estado desde el comienzo del año. Luego de aprender a conseguir datos en Internet, buscó la cantidad de vehículos que existe en el pueblo y la cantidad de impuestos que pagan los dueños de autos. Escribió:

La situación en Januária empeora debido al alto número de vehículos en el pueblo. Según el IBGE (el instituto de investigaciones estadísticas más importante de Brasil), Januária tenía 13771 vehículos (entre ellos 7979 motos) en 2010… Los residentes del pueblo creen que la demora en arreglar el semáforo no es resultado de la falta de recursos. Según el Secretario del Tesoro del estado de Minas Gerais, el pueblo recibió 470.000 reales en impuestos sobre vehículos en 2010.

Teniendo acceso a los datos, Alysson pudo mostrar que Januária tiene muchos vehículos (casi 1 por cada 5 residentes) y que un semáforo roto podía poner en peligro a mucha gente. Lo que es más, pudo decirle a su público la cantidad de fondos recibidos por el pueblo de impuestos pagados por dueños de vehículos y basado en ello cuestionar si este dinero no sería suficiente para reparar el semáforo garantizando condiciones de seguridad a conductores y peatones.

Si bien las 2 historias escritas por Soraia y Alysson son muy simples, muestran que los datos pueden ser usados por cronistas ciudadanos. No se necesita estar en una gran redacción con muchos especialistas para usar datos en sus artículos. Luego de 12 talleres, Soraia y Alysson, ninguno de los cuales ha estudiado periodismo, pudieron trabajar en historias basadas en datos y escribir piezas interesantes sobre su situación local. Además sus artículos muestran que los datos mismos pueden ser útiles incluso a escala pequeña. Dicho de otro modo también hay información valiosa en conjuntos de datos y tablas pequeñas, no solo en bases de datos inmensas.

Amanda Rossi, Friends of Januária